A menudo circulan ideas erróneas sobre la figura del perito médico. Aquí aclaramos algunos de los mitos más frecuentes:
Mito 1: “Los peritos médicos pueden poner en los informes lo que el paciente les pida”
FALSO. El informe pericial debe basarse en hechos médicos objetivos y verificables. El perito no puede incluir información que favorezca al paciente si no se ajusta a la realidad clínica.
Mito 2: “No se requiere formación específica para ser perito médico”
FALSO. La práctica pericial exige formación especializada en valoración del daño corporal, redacción de informes y conocimientos médico-legales. Ser un buen clínico no implica, por sí solo, ser un buen perito.
Mito 3: “Los peritos médicos van en contra del Centro Base o del INSS”
FALSO. El perito médico no está “a favor” ni “en contra” de ninguna parte. Su papel es analizar un caso de forma independiente y aportar argumentos técnicos con base en la evidencia médica.
Mito 4: “Los peritos médicos son expertos en leyes”
FALSO. Los peritos con buena formación poseen nociones jurídicas, pero los verdaderos expertos en derecho son los abogados y jueces. El perito colabora aportando su conocimiento médico dentro del marco legal.
Mito 5: “Los peritos trabajan en la Seguridad Social”
FALSO. Los peritos médicos ejercemos de manera privada, aunque nuestros informes pueden presentarse ante organismos públicos, juzgados o aseguradoras.
Un informe médico pericial debe basarse en la objetividad, la veracidad y la imparcialidad.
Nuestra función no es “defender” a nadie, sino acercar la verdad médica al lenguaje jurídico para que las decisiones sean lo más justas y fundamentadas posible.


